viernes, 9 de diciembre de 2016





He vuelto.
He vuelto con la apariencia de frágil, y solo estaba siendo zorra ágil, que se relame con calma los dedos.
La paciencia es una virtud que se adquiere por agotamiento, y yo ya no estoy dispuesta a que una aguja marque la hora, para saber cual es el momento.
Ahora, ya no soy la que añora la experiencia dolora, la que implora quitarse un peso y devora con ansia un beso con la sensación traidora de que aquello es amor.
He vuelto por que no quiero ser la última, aunque ría mejor. Me limo la lengua. Ya no suprimo, ni reprimo un gemido y me reanimo en una maniobra de emergencia. Vanidad en efervescencia , 
drogodependencia del ego que acaba en decadencia de conciencia, de una generación que ya no es capaz de creer en el amor. 
Vuelvo para escupir la bala, respira e inspira, exhala.
Porque la peor bala no sale cuando aprietas el gatillo, si no la que duerme enfriándote la sien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.