viernes, 16 de diciembre de 2016



Siendo sinceros, soy todos los complejos que me estallan en los lagrimales cuando me miro a un espejo. Las ruinas que nadie podrá reconstruir jamás. 
Que no se verme sin odiarme, ni vestirme sin llorar.
Sálvame, necesito que me agarres. Vienen curvas y yo sólo llevo puesto en el pantalón el cinturón de inseguridad, que siempre consigue herirme un poquito más. 

Quiero decir que algo que está completamente roto, puede llegar a convertirse en polvo; y lo mismo pasa con las personas. 
Sopla, me estoy a punto de evaporar.
Soy 99% defectos y el porcentaje restante se resume en miedo. Si te atreves a mirar y a juzgar, no hace falta que dispares... seré yo misma quien apriete el gatillo, no me hace daño una bala más.
90 caídas, 60 espinas, 90 heridas. 

Quiero que esta pesadilla acabe ya. Yo sólo necesito ser normal. Quiero que las heridas cicatricen, en vez de sangrar.
Ser libre, no vivir atada al reflejo que me escupe el puto espejo cada mañana.
Ana ya se ha ido, ahora es Mía la que está conmigo. Dice que somos amigas y que no me va a abandonar. 

Última llamada de auxilio: tenemos que parar esto, no pronto, sino ya.

viernes, 9 de diciembre de 2016





He vuelto.
He vuelto con la apariencia de frágil, y solo estaba siendo zorra ágil, que se relame con calma los dedos.
La paciencia es una virtud que se adquiere por agotamiento, y yo ya no estoy dispuesta a que una aguja marque la hora, para saber cual es el momento.
Ahora, ya no soy la que añora la experiencia dolora, la que implora quitarse un peso y devora con ansia un beso con la sensación traidora de que aquello es amor.
He vuelto por que no quiero ser la última, aunque ría mejor. Me limo la lengua. Ya no suprimo, ni reprimo un gemido y me reanimo en una maniobra de emergencia. Vanidad en efervescencia , 
drogodependencia del ego que acaba en decadencia de conciencia, de una generación que ya no es capaz de creer en el amor. 
Vuelvo para escupir la bala, respira e inspira, exhala.
Porque la peor bala no sale cuando aprietas el gatillo, si no la que duerme enfriándote la sien.