viernes, 28 de octubre de 2016



Soledad...
¿Qué es la soledad?
El real diccionario de la lengua española la describe así:

1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.


Podría decir que las tres definiciones podrían servirme , ya que esta sensación me invadió hace mucho tiempo y parece ser que no quiere irse.
Es triste, y duro, levantarse cada mañana sin ánimos, sin ilusión, sin ganas...
Más triste aún, considerarte buena persona, y que la vida te pague de esta manera.
Nunca me cansaré de repetir que en mi otra vida debí ser alguien muy malo porque si no, no me lo explico.
¿Algún día terminará esta mala racha? o ¿Me acompañara hasta el fin de mis días?
Ojalá supiera la respuesta...

jueves, 20 de octubre de 2016





En algún momento noté la hierba fría, y deseé que Roma ardiese. Y que todos los caminos llevasen a casa.  Agosto, tú a la tuya. No te vayas por donde has venido, que espero el año nuevo de Septiembre y no otro Julio prepotente.

Tranquilos, lo malo ya ha pasado. Y lo peor está por venir.
Nadie escribirá de ti cuando yo haya muerto. Puedes quedarte las flores, no soy de plástico.

Soy esa máquina de escribir que ya nadie usa por el miedo a equivocarse, porque la tinta no se puede borrar. Y guardan en un armario junto a todo lo bello, que no sabrán domesticar nunca.
Soy un recuerdo.


Los billetes de tren, las entradas de los conciertos, los recibos de hoteles y las fotos: eso no son recuerdos, eso son sólo dardos sin diana.
El recuerdo es el agujero, lo demás son sólo balas. Y bastantes disparos tiene una en la cabeza, como para encima ir tropezando con el arma.

Soy un seguro de muerte,
al menos estoy segura de algo: yo no quiero a alguien seguro de lo que quiere. Yo quiero a alguien seguro de que me quiere.


Y ya está. Que nunca deje de dudar, pero que me tenga claro. Que me tenga, claro. Y que me ame oscura.
Eso y que la luz al final del túnel sea alguien liándose un porro, que después de fumarlo no haya nada. Ya tuvimos suficiente.

Pasa por mi cabeza esta noche. Pon tú el vino, a la reflexión invito yo. No hace falta que me des las gracias, no tienes ninguna.
Fíjate, nadie está despierto cuando nadie duerme. Esto es algo que sé desde mal pequeña. Lo aprendí llevando los libros al colegio, en las bolsas de los ojos.

En el fondo no ha cambiado nada. En el fondo pocas veces cambia algo. Y esto es algo que sé,
porque lo he tocado. Varias veces.
Ojalá me concediesen el permiso para entrar en los sueños de otros. Así tendría algo que ver en todo esto, mientras no te concilio.

Qué turista de mí misma me siento desde que me habitas. A qué precio me estoy cobrando cada noche en este país llamado conmigo. Voy a tener que mudarme, a una cabeza que no me recuerde que olvidas. Voy a tener que mudarme a una cabeza que no me recuerde. Que no me recuerde a nada.


Vosotros
no tenéis ni idea de las horas que pienso por segundo

Yo
no tengo ni idea de en qué minuto pensasteis que las horas pasarían volando


Como si se pudiese ver al tiempo batir las alas.

Entended que no me alegre por vosotros, sabéis hacerlo solos.


Todo esto os lo digo porque en algún momento noté la hierba fría, y deseé que Roma ardiese. Y que todos los caminos llevasen a casa.


Y cuando llegué
sólo encontré más caminos
una carta de renuncia de la casa
y una escopeta cargada
de indiferencia


Ojalá nadie vuelva a subirme al cielo
si luego piensa soltarme.

Es de muy mala educación hablar de vértigo
si no has estado a mi altura.

jueves, 13 de octubre de 2016








Los días de llanto, tu diario lo relatan.
De una forma más cercana de la que pueda entender,

cualquiera de nosotros al ver lágrimas caer.
Quieres saciarte,comer y devolver las calorías,

te obsesionas con tu físico y te pesas cada día.
Cada hora notas, sientes poca evolución.
Cada día que pasa se te ve más delgada.
Y tú sigues viéndote igual aunque estás más desmejorada.
Tu amiga te aconsejaba y no la quisiste escuchar,

pides poca comida y dejas más de la mitad.
Pesas cuarenta kilos y te sigues viendo gorda,

pero no es el espejo, es tu mente que te deforma.
La que le da forma a esa falsa imagen que ves,

espejismos es lo que tu mente se quiere creer.
¿Quién decide y quién le da significado a lo perfecto?
Si ser superficial, para mí, es solo otro defecto del imperfecto ser humano.
La máquina que destruirá este mundo con sus propias manos.