martes, 21 de junio de 2016





Estaba loca, loca de remate,
y era guapa, guapa de cojones.
y conocía a la luna,
y bailaba rock&roll frente al espejo,
y salía
y bebía
y no se acordaba de nada al día siguiente.

Estaba rota, tanto como un trapo,
era dura, dura de roer,
y odiaba a los que no comprendían a los poetas.
Se ponía hasta el culo
lloraba, se corría su rimel

y no se acordaba de nada al día siguiente.

Dormía poco,
y tenía las ojeras más preciosas
que habían ignorado jamás.
Era la princesa de mi cuento,
la que follaba con Extremoduro sonando de fondo.


Amaba,
era capaz de amar,
por encima de cualquier boca despeinada,
de cualquier trovador de mierda,
de cualquier basura literaria que le escribía,
era jodidamente perfecta.


Sospecho que venía de otro mundo,
por eso de que nadie había logrado entenderla nunca,
aunque siempre era la que más gritaba,
y que era inmortal
por eso de sus infinitas pecas


Era la chica con la que desearíais pasear el resto de vuestra vida,
era la chica diez,
y le faltaba quererse un poco más.


Cada vez que me la encontraba por ahí,
me decía que no se acordaría de nada al día siguiente,
y aún así,
me iría a vivir con su olvido,
todos los días del resto de mi vida.

martes, 14 de junio de 2016


 



Sé que soy un pequeño escalón hasta que miras abajo
y entonces los rascacielos empiezan a parecerte una nimiedad
de un arquitecto borracho montando una pieza sobre otra.
Lo cierto es que soy una canica.
Una pequeña pieza redonda y ligera
sólo apta para equilibristas
que no encontraron el equilibrio ni lo buscaron.

No sé lo que está pasando,
por eso sé perfectamente lo que está pasando,
pero no pasa nada.
Tú nunca tendrás los brazos tan largos para frenar mis impulsos y hablo la lengua de Sabina.

El 99% de las veces que me preguntas qué estoy haciendo,
estoy haciendo como si nada.
Con la de cosas que podría hacer,
desde tocarte con la punta de un lápiz los desperfectos
hasta hacerte cosquillas con las papilas gustativas.
Pero casualmente ya no tengo tiempo para eso.

El Red Bull me da alas, pero no me despierta comiéndome entera.
Y es una pena.

Especialista en perder cosas busca que la encuentren,
camaleona en constante cambio se deja pillar. 

Si preguntas por la recompensa,
no responderá.
Seguirá corriendo
hasta chocarse con otra canica.

sábado, 11 de junio de 2016








Ella se mira al espejo y ve un precipicio, tiene el vicio inconfesable de odiar su cuerpo.
Siente que su pecho va a estallar, que sus lagrimales van a estallar.
Que
Todo
Su
Mundo
Va a estallar.
Tiene un grito atrapado en la garganta que no le deja gritar, una mirada preciosa en los ojos oculta debajo de una mentira que le han hecho creer.

Nadie la entiende. Ella sólo quiere ser una niña bonita, mirarse y no ver un desastre hecho cuerpo.
Quiere un cuerpo de revista, ser la artista, la musa, la excusa de alguien para retratarla en un lienzo.
Y entonces... entonces poco a poco se va convirtiendo en hueso, se vende por un beso, empieza a ser eso que tú le obligaste a ser.
Le empiezan a fallar las fuerzas porque piensa que ella no es una niña valiente, porque su cabeza sólo le miente.


Ella no sabe que su risa es mi música preferida, que sus ojos son como dos soles, y que vendería mi pecho por volver a verla como antes.
Que quiero recuperar a esa niña que regalaba abrazos, que no era retazos. Esa niña con su sonrisa risueña que soñaba con volar y jugaba a ser princesa.
Esa niña que, tan joven y tan bonita, joder, cuantísima primavera tienes por dentro.
Qué hay que hacer para cerrarte los ojos y que te mires adentro, que te olvides del mundo.
De las personas que te llevaron a esta sepultura.
Dime qué hay que hacer para acabar con esta mierda que te está consumiendo.
Sólo un imbécil no te miraría como una flor que,
Floreciendo,
Fue,
Es,
Y será
siempre
la más bonita.

domingo, 5 de junio de 2016







En esta vida existen tres momentos continuos. 
El primero de ellos es lo que queremos tener. El segundo sería intentar conseguirlo. Y el siguiente aprender a vivir sin el. 
Y si, son tres instantes que te muestro con la visión de alguien que mira un vaso medio vacío, como miraría alguien que ni siquiera conoce la sensación del caer de las gotas en este. Pero que irónico que es todo, porque vive en la contigua sensación del desborde de un mar por encima de los bordes del recipiente. Que ya no es la gota que colmó el vaso, si no la lágrima que libero el llanto. 
Vivo fabricando armas con flores para intentar defenderme, y salgo siempre herida.
Acarreo pesadillas que catalogo como casualidades, pero no son más que miedos llamando a la puerta de mis sueños. Y de niña creía que abriendo los ojos y apretando los párpados después el monstruo del armario desaparecería. Hasta que crecí y me dí cuenta de que no existe más bestia que la que vive dentro de mí. Aprendí que hay noches que existen para pasarlas en vela y que hay ciertos problemas que el hada madrina es incapaz de solucionar. Pero dime ¿qué son los años más que cifras que se acumulan en tu mente? ¿qué es la felicidad y donde se compra? ¿cómo y cuándo se aprende a vivir? Y si algún día lo descubres, ven aquí y me lo cuentas. Que llevo demasiadas noches en vela, muchas pesadillas que no me dejan dormir, mucha vida encima y créeme que todavía no he aprendido a vivir.