domingo, 15 de julio de 2018


(∂ + m) ψ = 0
Esta es la ecuación de Dirac, y es la más bonita de toda la física. Describe el fenómeno del entrelazamiento cuántico, que afirma que "si dos sistemas interaccionan entre ellos durante cierto periodo de tiempo y luego se separan, podemos describirlos como dos sistemas distintos, pero de una forma sutil se vuelven un sistema único. Lo que le ocurre a uno sigue afectando al otro, incluso a distancia de kilómetros o años luz".
Esto es el entrelazamiento cuántico o conexión cuántica. Dos partículas que, en algún momento estuvieron unidas, siguen estando de algún modo relacionadas. No importa la distancia entre ambas, aunque se hallen en extremos opuestos del Universo. La conexión entre ellas es instantánea.
Es lo mismo que ocurre entre dos personas cuando les une un vínculo que solo los seres vivos pueden experimentar. Es el amor verdadero, perdura sin importar tiempo o espacio.

jueves, 12 de julio de 2018



Lo he intentado. Lo prometo. Lo intenté con todas mis fuerzas, pero hoy es una de esas noches en las que rozo el límite.
Me he mantenido callada, en serio. He intentado ser ideal, mantenerme a raya, pero no puedes hacerte una idea de cómo me desangro.
Lo único certero ahora mismo es que sigo siendo tuya, aunque no te tenga.

martes, 10 de julio de 2018


A veces escucho tu risa en el eco infinito del que se alimenta el silencio. Es entonces cuando se me engancha el corazón y en lugar de latir, cruje; me doy cuenta de que el tiempo no ha sido bálsamo sindo droga evasiva. Hoy todo me pesa porque tengo un nudo en la garganta y no tengo tu abrazo, porque me doy cuenta de que si me está costando tanto este nuevo comienzo es porque me fallan las fuerzas al no tenerte aquí, conmigo; riéndonos de todo, de todos.
Pero hoy la vida no es más que una anécdota, un chiste malo, un verso leído al revés. Hoy preferiría arrancarme el corazón a que su tic tac siga haciéndome chantaje con tu recuerdo. Esa es la única verdad, tan simple, tan llana, tan humana: te echo de menos. Y nada más

jueves, 28 de junio de 2018


Juraría que se me veía el verano en los ojos cuando prometí quedarme en todos tus inviernos. Perdóname, creí que no era de mala educación hablar con la boca llena de sueños. Creí que era de valientes levantar la mano antes de oír la pregunta por pensar que éramos la respuesta. Nos creí capaces de dejar mudo a todo aquel que no nos llamase amor. De desafiar el futuro, pero poco a poco se fueron marchitando las flores, las risas, la vida. No nos dimos cuenta del fuego hasta estar en medio del incendio. Y después silencio.
Demasiado silencio mientras nos veíamos convertirnos en humo.
Demasiadas noches que acababan vacías.
Días, semanas, meses.
Esta es mi historia.
La historia de quien se enamoró del incendio sin tener ni idea de dónde estaba la salida de emergencia y se apagó llorando pero sopló tanto sobre sus cenizas que aprendieron a volar.

miércoles, 27 de junio de 2018


Uno forcejea con la memoria. Intenta, a veces sin éxito, no caer en la rendición del pensamiento de que los días pasados fueron los mejores. Intenta también no compadecerse por las lágrimas ya fósiles. Se acuerda de ciertas manos, ciertas situaciones, ciertas risas. Rememora momentos que ahora ya son sólo meras postales del recuerdo. Aquel andén, aquellos nervios, aquel beso. Ayer me encontré con algunas fotos. Y ahí estabas tú, con tu mirada desafiante, como queriéndole decir a la vida: no podrás conmigo. Yo te estaba abrazando, queriendo dejarte en la piel escrito que en todas las guerras estaría contigo. Y así ha sido. Así será siempre. Por eso a veces uno se ata de pies y manos al castigo de la nostalgia, y acude a la miel de la memoria para endulzar este echar de menos tan punzante,  que escuece y quema tanto. Ayer encontré algunas fotos, estábamos sonriendo y por un momento me agarré al llanto del que se justifica ante la vida por sentirse frágil ante el paso del tiempo. Fue sólo un segundo, lo prometo. Yo no puedo borrar todo tan rápido como tú has hecho. Así que me agarraré el corazón y seguiré, seguiré andando, seguiré luchando, seguiré escribiendo. 

jueves, 21 de junio de 2018


Me enamoré de una canción y era de carne y hueso,
Me enamoré de un chico que no solo era carne sino que también era seso
Me enamoré...
Me enamoré de su carne,  de su beso y de su sexo
Si.. me enamoré
Me enamoré de su verso
Me enamoré de su peso
Me enamoré de su cielo y de su infierno
De su vuelo y de su suelo
De sus "me voy" y pues claro yo también me vengo.
Me enamoré, maldición si que me enamoré
me enamoré, pero creo que me enamoré a destiempo, porque cuando desperté todo era un sueño.
Tú habías muerto.

domingo, 17 de junio de 2018


Te quise como un cactus en medio de un desierto plagado de sed.
Te quise como un pájaro enjaulado anhela libertad.
Te quise como una niña que cose el vestido de su muñeca favorita.
Te quise como un avión acaricia el suelo en un aterrizaje de emergencia.
Te quise como el frío atrapa mis huesos.
Te quise como la risa escondida de un niño que juega.
Te quise como un regalo de Navidad suspira bajo las luces de un árbol gigante.
Te quise como el viento degüella cada hoja de un sauce que ha dejado de llorar.
Te quise como un kamikaze buscando el desastre.
Te quise como la gota que rebaña el vaso.
Te quise como el fuego devora.
Te quise desbordada, sin piedad, ridícula, infumable, harta, injusta, indiferente, única, triste, perezosa, envidiada.
Te quise como una tonta; sin escudo, sin cabeza, sin obligación.
Te quise como si no me fueras a romper el corazón:
como si tú, alguna vez me hubieras querido o mejor aún, como si tú, lo hubieras tenido.
Te venden ser el amor de su vida, y a los pocos meses ya están con otra. Otro número más para su lista y para su "historia".